Puedes ser delgado y aun así estar dañando tus riñones...
Cuando hablamos de salud, muchas veces pensamos que el peso corporal es el principal indicador de bienestar. Sin embargo, una persona puede verse delgada, tener un peso aparentemente normal y aun así presentar alteraciones metabólicas que afectan órganos vitales como los riñones. No todo el riesgo se ve por fuera.
La grasa más peligrosa no siempre es la que se nota frente al espejo. Existe un tipo de grasa llamada grasa visceral, que se acumula alrededor de órganos internos como el hígado, el páncreas, el intestino y los riñones. Esta grasa puede pasar desapercibida, pero tiene un impacto profundo en el funcionamiento del cuerpo.
¿Qué es la grasa visceral?
La grasa visceral es aquella que se almacena en la cavidad abdominal y rodea los órganos internos. A diferencia de la grasa subcutánea, que se encuentra debajo de la piel y puede verse o palparse con mayor facilidad, la grasa visceral suele estar oculta.
Por eso, una persona puede no tener sobrepeso evidente y aun así tener un exceso de grasa interna. Esta condición puede generar un falso sentido de seguridad, porque el cuerpo puede verse “bien” externamente mientras internamente existen procesos inflamatorios, hormonales y metabólicos que aumentan el riesgo de enfermedad.
¿Por qué la grasa visceral puede afectar los riñones?
La grasa visceral no es un tejido inactivo. Al contrario, produce sustancias inflamatorias y altera el equilibrio metabólico del organismo. Cuando se acumula en exceso, puede favorecer procesos como:
- Inflamación crónica de bajo grado
El cuerpo permanece en un estado inflamatorio constante, lo que puede dañar progresivamente vasos sanguíneos y órganos.
- Resistencia a la insulina
Las células responden peor a la insulina, lo que puede elevar los niveles de glucosa en sangre y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2.
- Hipertensión arterial
La grasa visceral se relaciona con alteraciones que pueden aumentar la presión arterial, uno de los principales factores de riesgo para enfermedad renal crónica.
- Alteraciones en lípidos y metabolismo
Puede elevar triglicéridos, disminuir colesterol HDL y favorecer un perfil metabólico que impacta negativamente la salud cardiovascular y renal.
Con el tiempo, estos factores pueden sobrecargar los riñones, afectar sus pequeños vasos sanguíneos y alterar su capacidad de filtrar adecuadamente la sangre.
No se trata solo del peso
Tener un peso normal no siempre significa estar metabólicamente sano. Algunas personas pueden tener un índice de masa corporal dentro de rangos considerados normales, pero presentar acumulación de grasa abdominal interna, presión arterial elevada, glucosa alterada, colesterol alto o signos tempranos de daño renal.
Por eso, la salud renal no debe evaluarse únicamente por la apariencia física. Verse delgado no descarta riesgo. Lo importante es conocer qué está ocurriendo dentro del cuerpo mediante controles médicos y exámenes adecuados.
Señales que pueden pasar desapercibidas
El daño renal temprano muchas veces no produce síntomas evidentes. Una persona puede sentirse bien y no notar cambios importantes, incluso cuando sus riñones ya están siendo afectados. Por eso, la prevención y el chequeo periódico son fundamentales.
Algunas señales o factores que deben motivar una evaluación son:
- Presión arterial elevada.
- Antecedentes familiares de enfermedad renal, diabetes o hipertensión.
- Aumento de grasa abdominal, aunque el peso general sea normal.
- Glucosa o triglicéridos elevados.
- Cansancio persistente sin causa clara.
- Orina espumosa o cambios en la frecuencia urinaria.
- Sedentarismo o alimentación alta en ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas.
¿Cómo saber si tus riñones están bien?
La salud renal puede evaluarse con pruebas sencillas. Entre las más utilizadas están los exámenes de sangre para medir la función renal y los exámenes de orina para detectar pérdida de proteínas o alteraciones tempranas. También es importante controlar la presión arterial, la glucosa, el colesterol, los triglicéridos y la circunferencia abdominal.
Estos controles permiten identificar riesgos antes de que aparezcan síntomas. Detectar a tiempo una alteración puede ayudar a prevenir el avance hacia enfermedad renal crónica.
La importancia de cuidar lo que no se ve
La grasa visceral nos recuerda que la salud no siempre se refleja en el tamaño del cuerpo. Una persona puede verse delgada y aun así tener inflamación, resistencia a la insulina, hipertensión o alteraciones metabólicas que afectan sus riñones.
Por eso, cuidar la salud renal implica mirar más allá del peso. Significa mantener hábitos saludables, realizar actividad física, alimentarse de forma equilibrada, reducir el consumo de sal y ultraprocesados, controlar la presión arterial y realizar chequeos médicos periódicos.
Prevenir también es evaluar
No esperes a sentirte mal para revisar tu salud renal. Los riñones pueden dañarse silenciosamente durante años, especialmente cuando existen factores metabólicos ocultos. Si tienes antecedentes familiares, presión alta, glucosa elevada, grasa abdominal o un estilo de vida sedentario, es recomendable realizar una evaluación médica.
Desde SLANH, promovemos la prevención, la educación y el diagnóstico temprano de las enfermedades renales. Verte bien por fuera no siempre significa que todo esté bien por dentro.
Evalúa tu salud renal. Cuidar tus riñones también es cuidar lo que no se ve.