Nueva propuesta de clasificación para la enfermedad renal crónica asociada a obesidad: consenso S.E.N., SLANH y SEEDO
La obesidad es una enfermedad sistémica de alta prevalencia y creciente impacto sanitario. Más allá de sus conocidas consecuencias metabólicas y cardiovasculares, también puede afectar de manera directa o indirecta la salud renal.
Durante años, la relación entre obesidad y enfermedad renal crónica ha sido poco reconocida dentro de la práctica clínica y en la literatura científica. Sin embargo, la evidencia actual confirma que la obesidad puede contribuir al desarrollo, progresión y complejidad de la enfermedad renal crónica, tanto en etapas tempranas como avanzadas.
En este contexto, un grupo de expertos de tres sociedades científicas —la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)— elaboró un documento de consenso que propone una nueva clasificación de la enfermedad renal crónica asociada a obesidad.
Un consenso para ordenar una condición compleja
La enfermedad renal crónica asociada a obesidad no se presenta de una sola forma. Puede manifestarse con alteraciones funcionales iniciales, como hiperfiltración o albuminuria; con lesiones estructurales renales; asociada a otras enfermedades renales; o en personas que ya se encuentran en diálisis o han recibido un trasplante renal.
Por ello, el consenso propone una clasificación que permita reconocer con mayor claridad los distintos escenarios clínicos, mejorar la comunicación entre profesionales y facilitar un abordaje más personalizado.
El objetivo principal de esta propuesta es unificar la nomenclatura y contribuir a una mejor identificación de los pacientes con enfermedad renal crónica relacionada con obesidad.
¿Por qué era necesaria una nueva clasificación?
La obesidad puede influir en el riñón a través de múltiples mecanismos. Entre ellos se encuentran la hiperfiltración glomerular, la inflamación, el estrés oxidativo, la hipertensión arterial, la diabetes, la dislipidemia y el aumento del riesgo cardiovascular.
Además, en pacientes con enfermedad renal crónica ya establecida, la obesidad puede acelerar la progresión del daño renal, dificultar el control de factores de riesgo y condicionar decisiones terapéuticas importantes, como el acceso al trasplante renal.
Hasta ahora, la glomerulopatía relacionada con obesidad había sido descrita principalmente desde el punto de vista clínico y patológico. Sin embargo, faltaba una clasificación más amplia que integrara todo el espectro de pacientes con obesidad y enfermedad renal crónica.
Los cinco tipos propuestos de enfermedad renal crónica asociada a obesidad
El consenso S.E.N., SLANH y SEEDO propone una clasificación dinámica en cinco tipos:
Tipo 1: Alteraciones funcionales potencialmente reversibles
Incluye a pacientes con obesidad que presentan hiperfiltración glomerular con o sin albuminuria, pero sin biopsia renal. Se considera una etapa temprana y potencialmente reversible si se reconoce y trata de manera oportuna.
El control del peso, el bloqueo del sistema renina-angiotensina, el uso de inhibidores SGLT2 en casos con albuminuria y las terapias basadas en incretinas pueden formar parte del abordaje clínico, según la situación de cada paciente.
Tipo 2: Lesiones renales estructurales asociadas a obesidad
Este grupo incluye a pacientes con lesiones demostradas en biopsia renal, como hipertrofia glomerular, podocitopatía, expansión de la matriz mesangial, glomeruloesclerosis focal y segmentaria, fibrosis túbulo-intersticial, lesiones vasculares y atrofia tubular.
El consenso también propone una subclasificación histológica para este tipo, con el fin de precisar mejor el pronóstico y orientar el manejo clínico.
Tipo 3: Obesidad asociada a otras causas de enfermedad renal
En este escenario, la obesidad se presenta junto con otra enfermedad renal, como nefropatía diabética, nefroangioesclerosis, enfermedades genéticas o glomerulopatías primarias y secundarias.
La obesidad puede tener un efecto sinérgico sobre la progresión de la enfermedad renal, por lo que su manejo debe integrarse al tratamiento específico de la patología renal de base.
Tipo 4: Obesidad en pacientes en diálisis
La obesidad también puede estar presente en personas que reciben terapia dialítica. En este grupo, el control del peso puede ser especialmente relevante, entre otras razones, porque puede mejorar la posibilidad de acceder a un trasplante renal y reducir complicaciones asociadas.
Aunque en diálisis se ha descrito el fenómeno de “epidemiología inversa” de la obesidad, el consenso resalta la importancia de individualizar la evaluación y el tratamiento en cada paciente.
Tipo 5: Obesidad en pacientes con trasplante renal
El aumento de peso después del trasplante renal es frecuente y puede estar relacionado con cambios en la alimentación, mayor apetito, menor actividad física y el uso de determinados medicamentos inmunosupresores.
En personas trasplantadas, la obesidad puede asociarse con complicaciones quirúrgicas, infecciones, disfunción del injerto, eventos cardiovasculares y mayor riesgo metabólico. Por ello, su identificación y manejo oportuno son fundamentales.
Un enfoque terapéutico multidisciplinario
El consenso reconoce que el tratamiento de la enfermedad renal crónica asociada a obesidad debe ser integral, personalizado y multidisciplinario.
Entre las estrategias propuestas se incluyen:
- Consejería nutricional individualizada.
- Actividad física adaptada al estado clínico del paciente.
- Intervenciones farmacológicas cuando estén indicadas.
- Uso de terapias con beneficio cardiometabólico y renal, como inhibidores SGLT2 y terapias basadas en incretinas.
- Cirugía bariátrica en casos seleccionados.
- Control estricto de factores de riesgo como hipertensión, diabetes, dislipidemia y riesgo cardiovascular.
El documento destaca que el objetivo no es únicamente reducir el peso corporal, sino también proteger la función renal, disminuir la albuminuria, reducir el riesgo cardiovascular y mejorar la calidad de vida.
La importancia de reconocer esta entidad
Nombrar correctamente una enfermedad es el primer paso para diagnosticarla, estudiarla y tratarla mejor. Esta nueva clasificación permite visibilizar una condición que ha sido históricamente subestimada.
Para la nefrología latinoamericana, esta propuesta representa una oportunidad relevante. La obesidad y la enfermedad renal crónica son dos problemas de alta carga en la región, por lo que contar con criterios comunes puede favorecer la investigación, la educación médica, la práctica clínica y la construcción de estrategias de prevención.
Además, la participación de SLANH en este consenso reafirma el compromiso de la sociedad con el desarrollo científico regional y con la generación de conocimiento aplicable a los desafíos reales de nuestros países.
Hacia una mejor atención de los pacientes
La enfermedad renal crónica asociada a obesidad requiere una mirada amplia. No se trata solo de evaluar el índice de masa corporal o la función renal de forma aislada, sino de comprender cómo ambas condiciones interactúan y cómo pueden modificar el pronóstico de los pacientes.
La clasificación propuesta por S.E.N., SLANH y SEEDO ofrece una herramienta práctica para avanzar hacia una atención más precisa, oportuna y personalizada.
Reconocer esta condición, clasificarla adecuadamente y abordarla de manera integral puede contribuir a mejorar los resultados renales y cardiovasculares de miles de pacientes.
Referencia
Rico-Fontalvo J, Ciudin A, Correa-Rotter R, Díaz-Crespo FJ, Bonanno C, Lecube A, Daza-Arnedo R, Morales E, Quiroga B, Lorca E, Porrini E, Machado M, Polo VS, Álvarez G, Toniolo F, Soler MJ. S.E.N., SLANH, and SEEDO consensus report on obesity-related kidney disease: proposal for a new classification. Kidney Int. 2025 Oct;108(4):572-583. doi: 10.1016/j.kint.2025.06.013. Epub 2025 Jul 3. PMID: 40617478.
Descarga el documento completo
Conoce en detalle la propuesta de clasificación de la enfermedad renal crónica asociada a obesidad elaborada por S.E.N., SLANH y SEEDO.