SLANH ante el terremoto en Venezuela: respuesta renal organizada en situaciones de desastre
La Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH) expresa su solidaridad con el pueblo venezolano, los pacientes afectados, sus familias, los equipos de salud y la comunidad nefrológica venezolana ante el terremoto ocurrido el 24 de junio de 2026.
Frente a una emergencia de esta magnitud, la respuesta sanitaria debe considerar no solo la atención inmediata de personas heridas, sino también la protección de pacientes con enfermedad renal crónica, personas en diálisis y víctimas de trauma con riesgo de desarrollar lesión renal aguda (IRA), especialmente en casos asociados a síndrome de aplastamiento.
SLANH se pone a disposición de la Sociedad Venezolana de Nefrología, las autoridades sanitarias y los organismos humanitarios para apoyar la respuesta renal a esta emergencia, con énfasis en tres áreas críticas: la continuidad de la diálisis crónica, la prevención y tratamiento de la lesión renal aguda asociada a trauma y síndrome de aplastamiento, y la coordinación regional de apoyo técnico e insumos esenciales.
¿Por qué es importante una respuesta renal en desastres?
Un desastre renal ocurre cuando el número de víctimas con lesión renal aguda o la interrupción del tratamiento renal crónico supera la capacidad de respuesta local. En terremotos y colapsos estructurales, este escenario puede presentarse por el aumento de personas atrapadas, lesionadas o con trauma muscular severo.
Además, los desastres pueden afectar directamente a pacientes en diálisis cuando fallan servicios esenciales como el agua, la electricidad, el transporte, las unidades de diálisis o el suministro de insumos médicos.
En este contexto, la organización temprana permite:
- Identificar víctimas con riesgo de lesión renal aguda.
- Prevenir complicaciones graves asociadas al síndrome de aplastamiento.
- Garantizar continuidad de tratamiento a pacientes en diálisis crónica.
- Coordinar traslados hacia centros funcionales.
- Priorizar recursos, personal especializado e insumos esenciales.
Síndrome de aplastamiento y lesión renal aguda: una prioridad clínica
El síndrome de aplastamiento puede aparecer en personas que permanecen atrapadas bajo escombros o estructuras colapsadas durante un tiempo prolongado. La compresión muscular sostenida puede producir rabdomiólisis, liberación de mioglobina, potasio y fósforo, lo que incrementa el riesgo de lesión renal aguda, alteraciones metabólicas, arritmias y choque.
Por ello, SLANH recomienda a los equipos de salud mantener vigilancia activa de signos y complicaciones como hiperkalemia, rabdomiólisis, acidosis metabólica, oliguria y lesión renal aguda en víctimas de trauma o atrapamiento.
Entre los datos de alarma se incluyen:
- Orina oscura u oliguria.
- Edema y dolor muscular.
- Hipovolemia o choque.
- Hiperkalemia.
- Acidosis metabólica.
- Hipocalcemia o hiperfosfatemia.
- Elevación de CPK.
- Insuficiencia respiratoria o arritmias.
El riesgo puede aumentar cuando el tiempo de aplastamiento supera los 30 minutos o cuando la extricación es prolongada.
Acciones fundamentales desde el rescate hasta el hospital
La atención de una víctima con posible síndrome de aplastamiento debe iniciar desde la zona del desastre, siempre considerando primero la seguridad del área y la capacidad del equipo de respuesta.
En la zona del desastre es fundamental:
- Verificar la seguridad del área.
- Realizar triaje.
- Evaluar sangrado, hidratación, nivel de conciencia y presencia de orina.
- Priorizar la extricación rápida.
- Identificar signos de inestabilidad clínica.
Aunque una víctima pueda parecer estable mientras permanece atrapada, puede descompensarse al ser liberada. Por eso, el manejo oportuno antes, durante y después de la extricación resulta decisivo.
Manejo con fluidos y prevención de complicaciones
En pacientes con sospecha de síndrome de aplastamiento, SLANH recomienda iniciar reanimación temprana con solución salina isotónica cuando sea clínicamente apropiado, evitar soluciones con potasio y coordinar la derivación oportuna a centros con capacidad de terapia de reemplazo renal.
El manejo con fluidos debe ser individualizado, considerando el estado clínico del paciente, el tiempo de extricación, la diuresis, la volemia y el riesgo de sobrecarga, especialmente en niños, personas mayores o pacientes con traumatismos leves dentro de escenarios masivos.
En la evaluación hospitalaria inicial se recomienda valorar:
- Hemograma.
- Glucosa.
- Gases arteriales.
- Electrolitos.
- Creatinina.
- CPK.
- Calcio y fósforo.
- Diuresis y balance hídrico.
- ECG.
La corrección de hiperkalemia y acidosis es prioritaria. La hipocalcemia no debe tratarse de forma rutinaria salvo que existan síntomas.
¿Cuándo considerar diálisis?
En el contexto de lesión renal aguda asociada a desastre, la diálisis puede ser necesaria cuando existen complicaciones clínicas o metabólicas que no responden al manejo inicial.
Debe considerarse especialmente ante:
- Oliguria o anuria.
- Sobrehidratación.
- Hiperpotasemia.
- Síntomas urémicos.
- Tiempo de rescate prolongado.
- Alteraciones metabólicas persistentes.
La hemodiálisis intermitente suele ser una opción preferente por razones médicas y logísticas, siempre que exista disponibilidad de equipos, insumos, agua segura, electricidad y personal capacitado.
Pacientes en diálisis crónica: continuidad del tratamiento
Los pacientes en diálisis crónica constituyen un grupo especialmente vulnerable durante los desastres. La interrupción del tratamiento, la falta de agua o electricidad, el cierre de unidades o las dificultades de traslado pueden convertir una situación logística en una emergencia vital.
Las prioridades incluyen:
- Identificar pacientes desplazados o que hayan perdido sesiones de diálisis.
- Priorizar a quienes presenten hiperkalemia, sobrecarga de volumen o mayor tiempo sin diálisis.
- Trasladar pacientes a centros funcionales.
- Registrar la capacidad de las unidades receptoras.
- Verificar disponibilidad de agua, electricidad, máquinas e insumos.
- Coordinar apoyo externo cuando sea necesario.
Primeras 24 horas: prioridades de coordinación
Durante las primeras 24 horas posteriores al desastre, la respuesta renal debe enfocarse en levantar información crítica y establecer una red de coordinación efectiva.
Las prioridades son:
- Estimar el número de víctimas con síndrome de aplastamiento.
- Estimar la necesidad de hemodiálisis.
- Identificar personal disponible, incluyendo nefrólogos y enfermería.
- Verificar agua, electricidad, máquinas e insumos.
- Determinar la necesidad de apoyo externo.
Esta información permite orientar la ayuda, evitar duplicación de esfuerzos y responder de manera más eficiente a las necesidades reales del territorio afectado.
Red de coordinación renal
SLANH activará un equipo regional de respuesta renal para recopilar necesidades de unidades de diálisis y hospitales, facilitar apoyo técnico, promover protocolos simples de manejo renal en desastres y coordinar ayuda con sociedades nacionales, ISN, OPS/PAHO y otros actores humanitarios.
La red de coordinación contempla la comunicación entre:
- Contactos locales.
- Responsables de sección de SLANH.
- Jefatura de la fuerza de tareas.
- Equipos de evaluación e intervención.
El contacto local reporta víctimas, pacientes con aplastamiento y necesidades de diálisis. SLANH coordina la información regional y la jefatura define si la situación está controlada o si se requiere apoyo adicional.
Preparación antes del desastre
La respuesta renal efectiva no empieza cuando ocurre el desastre. Requiere preparación previa, actualización de contactos, protocolos claros y educación continua.
Entre las acciones preventivas se destacan:
- Actualizar anualmente los contactos de cada país.
- Contar con una red nacional de contactos.
- Definir un plan de acción.
- Mantener educación continua en nefrología de desastres.
- Difundir recomendaciones para el manejo de víctimas con síndrome de aplastamiento.
Llamado a la comunidad nefrológica latinoamericana
SLANH hace un llamado a la comunidad nefrológica latinoamericana a colaborar de manera organizada, evitando la duplicación de esfuerzos y priorizando las necesidades identificadas por los colegas venezolanos en terreno.
La solidaridad en salud debe estar acompañada de coordinación, criterio técnico y respuesta oportuna. En situaciones de desastre, una acción renal organizada puede marcar la diferencia para prevenir complicaciones graves, sostener la continuidad de la diálisis y proteger la vida de los pacientes más vulnerables.
Juntos, apoyemos a Venezuela
Además de la respuesta técnica y sanitaria, las situaciones de desastre requieren una acción solidaria, coordinada y sostenida. Cada aporte representa una oportunidad para acompañar a quienes enfrentan las consecuencias de esta emergencia y para fortalecer la capacidad de respuesta frente a las necesidades identificadas en el territorio.
SLANH invita a la comunidad nefrológica latinoamericana, instituciones, aliados y personas solidarias a sumarse a esta causa, canalizando su apoyo de manera organizada y responsable.
La ayuda oportuna puede contribuir a sostener acciones esenciales, apoyar la continuidad de la atención renal y acompañar a los pacientes, familias y equipos de salud afectados por esta emergencia.
Cada aporte es un acto de esperanza. Juntos, apoyemos a Venezuela.
Mensaje final
La solidaridad en salud debe estar acompañada de coordinación, criterio técnico y respuesta oportuna. En situaciones de desastre, una acción renal organizada puede marcar la diferencia para prevenir complicaciones graves, sostener la continuidad de la diálisis y proteger la vida de los pacientes más vulnerables.
SLANH reafirma su compromiso con Venezuela y con la región, promoviendo una respuesta renal solidaria, técnica y organizada frente a esta emergencia.


